¿Qué es un medicamento?

definicion

 

DEFINICIÓN

Un medicamento es una sustancia que se emplea para curar una enfermedad o para aliviar sus síntomas. También se utiliza para prevenir enfermedades (como ocurre con los fármacos contra la malaria), o para hacer un diagnóstico médico.


Nombre

La nomenclatura utilizada para designar un medicamento puede definirse por:

Nombre científico

El nombre científico que se atribuye a un medicemento es el nombre utilizado por los médicos y farmacéuticos

Nombre registrado

El nombre registrado que se atribuye a un medicamento es el  nombre que le proporciona el laboratorio que lo prepara


Composición

La composición de un medicamento suele dividirse en dos componentes por lo que está formado por:

Principio activo

La sustancia que tiene el efecto terapéutico. Un mismo medicamento puede contener más de un principio activo, cada uno destinado a curar o aliviar uno u otro síntoma.

Excipiente

Sustancia que forma parte del medicamento, pero que no tiene efecto terapéutico. Se utiliza para conseguir la forma farmacéutica deseada en cada caso (cápsulas, comprimidos, jarabes, etc.) y facilita su preparación y administración. Las sustancias que se utilizan para elaborar los excipientes dependen del tipo de medicamento. Por ejemplo, no se pondrá un excipiente a base de azúcar en los que se recetan para la diabetes, ni gluten en uno específico para celíacos.


¿Qué es un medicamento genérico?

Un genérico es un fármaco sin marca cuya patente ha pasado a ser de dominio público. Es igual de seguro y eficaz que uno de marca, tiene la misma composición (tanto cualitativa como cuantitativamente) y se diferencia por llevar el nombre del principio activo en el envase (por ejemplo: ibuprofeno) seguido del nombre del laboratorio farmacéutico y las siglas EFG (Equivalente Farmacéutico Genérico).

Sin marca

De domínio público

Seguro y eficaz

Principales riesgos de la medicación

Toxicidad

Efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.

Dependencia o adicción

Especialmente en los prescritos para tratar trastornos psíquicos.

Interacciones

Tomar a la vez diversos medicamentos puede ser peligroso.

Falta de efectividad

Por no estar indicados para la enfermedad en cuestión, dosis inadecuada o tiempo de administración incorrecto.

Diagnóstico erróneo

Al esconder los síntomas, algunos fármacos pueden enmascarar o alterar una enfermedad, dificultando el diagnóstico o facilitando uno erróneo.

Clasificación de la medicación

Según su función

Sustitución

Tratan enfermedades causadas por la ausencia o insuficiencia de algunas sustancias. Por ejemplo, la vitamina D contra el raquitismo o la insulina contra la diabetes.

Estimulación o reducción de una actividad celular

Es el caso de las vacunas, que estimulan la producción de anticuerpos por parte de las células del sistema inmunitario.

Antiinfecciosos

Pretenden destruir o impedir la acción de un microorganismo (bacteria, virus, hongo) responsable de una infección.


Según la vía de administración

Oral

Una de las formas más habituales. Algunos productos (como ciertos antibióticos) no se pueden ingerir porque los jugos gástricos los destruirían.

Intramuscular

Se inyectan mediante una aguja más gruesa y larga, porque tiene que llegar hasta el músculo.

Cutánea

También llamada “vía tópica”. Se aplican sobre la piel, en forma de gel o pomada.

Rectal

El medicamento se introduce en el ano en forma de supositorio. No es una vía muy utilizada porque la cantidad de medicamento que pasa a la sangre fluctúa mucho y su efecto es variable.

Inhalatoria

El fármaco penetra en el organismo en forma de aerosol, hasta los pulmones. Se emplea especialmente en caso de asma.

Nasal

Los medicamentos clásicos administrados por esta vía son los descongestionantes nasales, aunque pueden producir un efecto rebote y aumentar la congestión cuando el fármaco desaparece.

Intravenosa

Se inyectan directamente en una vena. Es la vía que permite al fármaco actuar con más rapidez.

Subcutánea

La inyección llega hasta el tejido subcutáneo, que es el que hay entre la piel y los músculos. Normalmente se hace en el brazo, pero también puede ser en el muslo, la nalga o la barriga. Suelen administrarse así la insulina y algunas vacunas.

Oftálmica

Se aplican directamente en el ojo, en forma de gotas o pomadas.

Sublingual

Se administran debajo de la lengua, que es una zona con muchos vasos sanguíneos, por lo que algunos fármacos actúan más rápidamente si se disuelven allí. Algunos medicamentos para la hipertensión o tranquilizantes se aplican así.

Ótica

Por el conducto auditivo externo. Se emplea especialmente en caso de infección del oído externo.

Vaginal

Se emplea especialmente para tratar enfermedades infecciosas de la vagina, como la candidiasis.


Según su acción terapéutica

Analgésicos

Se usan para… Suprimir o atenuar el dolor. Los derivados de la morfina tienen efectos narcóticos, y se emplean cuando el dolor es muy intenso o de tipo visceral. Los que no proceden de la morfina también disminuyen la inflamación y la fiebre, como el paracetamol.
Cuidado si… El ácido acetilsalicílico es un analgésico muy conocido y eficaz, pero afecta al estómago y está contraindicado en personas con problemas gástricos.

Para el aparato digestivo

Se usan para… Acidez y úlcera, vómitos, diarrea, estreñimiento, flatulencia…
Cuidado si… Un uso indebido puede agravar el problema que tratan. El abuso de un laxante, por ejemplo, puede perpetuar el estreñimiento. Y si la diarrea está causada por una infección, un antidiarreico hará que los microbios causantes de ésta permanezcan más tiempo en el intestino.

Para el aparato respiratorio

Se usan para… Congestión, tos, mucosidad, asma, bronquitis crónica…
Cuidado si… En enfermedades que producen abundante mucosidad en los bronquios, como la bronquitis crónica, los medicamentos contra la tos pueden impedir que el enfermo expulse las mucosidades.

Dermatológicos

Se usan para… Infecciones de la piel, picor, psoriasis, acné, verrugas y callos…
Cuidado si… Los medicamentos que se aplican sobre la piel con frecuencia pasan a la sangre y allí se distribuyen por todo el organismo, por lo que pueden tener efectos secundarios del mismo tipo que los que se ingieren o se administran por vía intramuscular. Esto es especialmente cierto cuando la piel está lesionada. Además, los efectos secundarios de muchos medicamentos se manifiestan en la piel: erupciones, rojeces, urticaria, alergia, fotosensibilidad… Los antiacné administrados por vía oral pueden causar malformaciones fetales graves.

Para las enfermedades endocrinas

Se usan para… Tratar enfermedades relacionadas con las glándulas productoras de hormonas, como la diabetes o el hipotiroidismo.
Cuidado si… El mal uso de los corticoides, medicamentos similares a las hormonas producidas por las glándulas suprarrenales, puede provocar osteoporosis, hipertensión arterial y hemorragia digestiva, entre otros.

Hematológicos

Se usan para… Anemia, trastornos de coagulación, etc.
Cuidado si… En exceso, pueden producir hemorragias y hematomas.

Antibióticos

Se usan para… Combatir infecciones causadas por bacterias.
Cuidado si… Los antibióticos no pueden hacer nada contra los virus (como por ejemplo el de la gripe) y si se toman sin necesidad pueden hacer que las bacterias se vuelvan resistentes a ellos. Además un consumo excesivo e injustificado de antibióticos puede acabar dañando a los microbios ‘amigos’ de nuestro organismo, que se alojan en zonas como la flora intestinal y son beneficiosos para nuestra salud.

Cardiovasculares

Se usan para… Angina de pecho, insuficiencia cardiaca, arritmias, hipertensión, disminuir el colesterol y los triglicéridos…
Cuidado si… En general son fármacos bastante tóxicos, y algunos pueden provocar trastornos cardiacos y empeorar aún más la situación inicial.

Antihistamínicos

Se usan para… Contrarrestar la acción de la histamina, sustancia natural del organismo que desencadena los efectos de la alergia. Descubre más cosas sobre las alergias aquí.
Cuidado si… Algunos también actúan sobre el sistema nervioso central y producen somnolencia, por lo que impiden conducir, beber alcohol o realizar ciertos trabajos.

Para el sistema nervioso central

Anestésicos
Se usan para… Dormir por completo a un paciente (anestesia general) o sólo una parte de su cuerpo (local).
Cuidado si… Pueden provocar trastornos cardiacos (por eso siempre es necesario efectuar un estudio del estado del corazón del paciente antes de suministrarle anestesia) y problemas psíquicos al despertar.

Para los trastornos psíquicos
Se usan para… Los trastornos psíquicos (ansiedad, depresión, esquizofrenia, neurosis…) y alteraciones del sueño.
Cuidado si… Son fármacos potencialmente peligrosos, cuyo abuso puede causar problemas graves e incluso la muerte. Actúan sobre el sistema nervioso central y, por tanto, son capaces de alterar el comportamiento de quien los toma. El empleo crónico de algunos puede crear dependencia. Es peligroso asociarlos con alcohol.

Oncológicos

Se usan para… Tratar el cáncer.
Cuidado si… Presentan efectos secundarios muy importantes que a menudo obligan a suspender el tratamiento. A veces afectan también a las células sanas del cuerpo, aunque cada vez más los tratamientos son más avanzados y atacan sólo a las células cancerosas.


Medicamentos durante el embarazo

La capacidad de un fármaco de dañar al feto depende de la cantidad y de la toxicidad, pero también es muy importante la etapa del embarazo y el tiempo durante el que se tome.

Hasta 17 días después de la fecundación

Es más difícil que el fármaco afecte al feto.

A partir del día 17 y hasta 60

El embrión es más vulnerable, ya que sus órganos se están desarrollando. Los medicamentos pueden provocar el aborto o una anomalía congénita.

Después del primer trimestre

Los medicamentos pueden alterar el crecimiento y la función de los órganos y los tejidos, y también la placenta, reduciendo el intercambio de oxígeno y nutrientes entre el feto y la madre. También son capaces de provocar la contracción de los músculos del útero y reducir la sangre que recibe el feto.

Recuerda que…

  1. Durante el embarazo es más importante que nunca no tomar un medicamento “si no es necesario”.
  2. Si tienes que medicarte, hazlo siempre previa consulta al médico y/o ginecólogo.
  3. Hay determinadas enfermedades crónicas, como la epilepsia, el asma o la diabetes, cuyo tratamiento no puede ser interrumpido, ya que el riesgo de no medicarse es superior al de hacerlo.
  4. Hay fármacos y complejos vitamínicos especialmente indicados para las embarazadas, como el ácido fólico, los antiácidos, los que alivian el estreñimiento, los vómitos o las hemorroides.