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La ciencia del amor

¿Qué es el amor? ¿Es un proceso químico? ¿Cómo afecta a nuestro cerebro? A continuación te contamos cómo funciona el amor y qué hormonas entran en juego en cada fase.

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Descubre cómo funciona el amor desde un punto de vista científico. ¿Qué procesos experimenta nuestro cerebro en cada fase del amor?

Probablemente el amor sea el tema del que más se ha hablado durante la historia de la humanidad. Platón, en el año 380 a.C., ya describió en su obra El banquete el amor como la fuerza que mueve el mundo, una alegría que también puede ser la causa de las peores tristezas. Mariposas y hormigueos se han plasmado a lo largo de nuestra literatura universal, así como de cualquier forma de arte, en cualquier parte del mundo. Y es que los antropólogos han encontrado evidencias de amor en 170 culturas diferentes. Pero ¿qué hay de científico en todo esto? ¿Es el amor universal? ¿Es un proceso químico de nuestros cerebros? ¿Puede afectar a nuestra salud? 


La química del amor

 

il·lustracions_doctoralia-5_1Según la renombrada antropóloga Helen Fischer, experta mundial en sexualidad, matrimonio y divorcio desde un punto de vista evolutivo, todo lo que sucede en el amor tiene una base química. Existen 3 fases del amor donde intervienen diversas hormonas que las determinan: la lujuria, la atracción y el apego. La química que se experimenta en el cerebro durante estas fases es muy parecida a la de una enfermedad mental o a la del consumo de drogas como la cocaína. Y es que, además, al igual que ocurre con las drogas, el amor crea adicción.

De hecho, los estudios demuestran que cuando nos enamoramos sufrimos los mismos síntomas que cuando se toman drogas o se padece un trastorno obsesivo compulsivo. Aún así, esto no quiere decir que el amor sea negativo. Al contrario: los estudios demuestran que las relaciones largas y el amor en general son un factor determinante para la buena salud.


Etapas del amor

 

1. Lujuria (o la etapa del sexo) 

Esta etapa está guiada por las hormonas de la testosterona y los estrógenos.

Aunque tradicionalmente se había creído que la testosterona afectaba solo a los hombres, estudios recientes demuestran que esta hormona también juega un papel muy importante en las mujeres. De hecho, el deseo sexual se despierta en hombres y mujeres en solo unos segundos gracias a la segregación que producen las hormonas. Hasta 12 partes diferentes del cerebro están involucradas, sin ir más lejos, en una relación tan simple y a la vez tan compleja como el amor.

Hay muchos elementos que nos atraen de la otra persona, y la mayoría de ellos son inconscientes. Los estudios apuntan que tener una voz un poco más baja de lo habitual, tener un perro o ser de la misma clase social es determinante para despertar este deseo.

2. Atracción (o la etapa romántica)

Esta es la fase donde el amor golpea de verdad. Aparecen las mariposas y la persona no puede pensar en nada más. El enamorado pierde el apetito, el sueño y se dedica a soñar despierto pensando en su nuevo amor. ¿Alguna vez has sentido algo similar? ¡Esperamos que sí!

En esta fase, un grupo de neurotransmisores llamados monoaminas juega un papel muy importante:

  • il·lustracions_doctoralia-4_1Dopamina: también activada por la cocaína y la nicotina. Actúa en el sistema motriz y es causante de taquicardias.
  • Noradrenalina: conocida también como la adrenalina. Provoca la sudoración y acelera el corazón.
  • Serotonina: uno de los neurotransmisores más importantes en el juego del amor, y probablemente, el que más nos hace enloquecer.

Helen Fischer realizó un estudio donde se realizaba una resonancia magnética a 3 grupos de individuos: unos con el corazón roto, otros enamorados hasta la médula y un tercer grupo neutro. En la comparación entre unos y otros se podía ver perfectamente las diferentes sustancias que segrega el cerebro ante los diferentes estímulos mostrados. Así, cuando al enamorado se le mostraba la foto de enamorado o enamorada se observaba cómo el cerebro segregaba mucha más dopamina que cuando se le enseñaba una foto de una persona atractiva.

En cambio, los sujetos que habían experimentado una relación fallida mostraban actividad en el sistema de la dopamina al ver la foto de su examante (lo que sugiere que mantuvieron intensos sentimientos), pero también mostraban actividad en regiones del cerebro asociadas con la toma de riesgos, el control de la ira y los problemas obsesivos compulsivos. En particular, los escáneres mostraron actividad en partes del cerebro relacionadas con el dolor físico.

3. Apego o la etapa del cariño

Esta fase, posterior a la atracción, solo aparece si la relación es realmente duradera. La mayoría de adolescentes se quedan en la fase anterior y se desilusionan cuando los niveles de dopamina y serotonina disminuyen. El hecho de encontrarse en la fase anterior de forma permanentemente conllevaría que el individuo enloqueciera y desarrollara una patología.

En esta fase de apego es donde se crean los verdaderos vínculos de pareja y compromiso, y es la que permite la reproducción de la especie. 

Las 2 hormonas que juegan el rol más importante son:

  • Oxitocina: también denominada la hormona del amor, es tan potente que permite que las mujeres puedan tener leche y crear el vínculo entre madre e hijo. Esta hormona también se segrega, tanto en hombres como en mujeres, durante el momento del orgasmo, creando un vínculo necesario para la unión familiar.
  • Arginina vasopresina: también denominada como la hormona antidiurética, es otra de las hormonas fundamentales para las relaciones a largo plazo y que crea lazos entre las parejas.


¿Elegimos a nuestras parejas gracias a las feromonas?

 

Diferentes investigaciones con ratas han descubierto que estos roedores eligen a sus parejas gracias a las feromonas captadas a través del órgano vomeronasal que les permite oler a sus pretendientes y seleccionarlos por su sistema inmunológico. ¿Sucede lo mismo con los humanos?

Algunos científicos creen que el órgano vomeronasal  ya no funciona en los humanos, como en el caso de algunos animales, y que, por lo tanto, no existe conexión entre el órgano y el cerebro. Sin embargo, existen evidencias que sugieren que el órgano vomeronasal no se atrofia y permanece funcional durante toda la vida de una persona. De este modo, su función en estos animales y humanos, si es real, es todavía un misterio.

En 1995 Claus Wedekind, de la Universidad de Berna en Suiza, sugirió a un grupo de mujeres que olieran camisetas empapadas de sudor de diferentes hombres. Los científicos descubrieron que estas mujeres preferían camisetas con el sudor de los hombres que tenían un sistema inmunológico diferente al suyo. Podríamos deducir, por lo tanto, que habría un paralelismo entre las ratas y los humanos respecto a la forma de elegir a su pareja sexual a través de las feromonas.


¿El amor nos hace enloquecer?
 

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Durante un estudio realizado en 1990 en Italia, descubrieron que los sujetos estudiados que decían que estaban enamorados tenían algunos de los síntomas que padecen los obsesivos compulsivos. Además, éstos tenían los niveles de serotonina más bajos que la media de la población. Como sabemos, las bajadas de serotonina están muy relacionadas con la depresión y la ansiedad.

Otros estudios demuestran que los bajos niveles de serotonina están relacionados con una mayor actividad sexual y, por lo tanto, con la primera fase del amor.


¿Se puede recuperar la magia del principio?

 

Larry Young, investigador del Centro Nacional de Primatología de la Universidad de Emory, en Estados Unidos, afirma que descifrando los componentes químicos del amor se podría llegar a desarrollar un fármaco que disminuya o aumente nuestros sentimientos hacia los demás. De una forma tan sencilla, podría llegar a recuperarse la magia perdida con una simple pastilla.

Mientras tanto, en cambio, algunos estudios demuestran que realizar actividades nuevas con el cónyuge puede ayudar a reavivar el amor. En un estudio se les asignó a determinadas parejas una actividad semanal que ambos encontraban nueva y emocionante, como navegar o una clase de arte. Otro grupo realizó actividades agradables con familiares o amigos como una cena. De acuerdo a sus respuestas, las parejas que realizaron actividades nuevas mostraron mejoras en la calidad de su relación en contraste con aquellas que hacían las mismas cosas cada semana. La lección es, por tanto, que compartir nuevas experiencias con la pareja parece desencadenar cambios en el cerebro que imitan la primera fase del amor.

 

La importancia de un beso

 

Decía Pablo Neruda: “una palabra entonces, una sonrisa bastan”. Si a día de hoy hubiera conocido los estudios que indican que los besos, además de hacernos parecer más atractivos, nos ayudan a elegir compañero de viaje y mantenerlo, sin duda hubiera añadido en su poema la importancia que (incluso para la ciencia) tiene un beso. Y es que un beso, incluso para las parejas más promiscuas, es fundamental tanto para escoger pareja como para que la chispa jamás pare de arder.

La duración de un beso, además, es importante también para mantener la magia en una pareja. Misteriosamente, en ningún estudio se encontró esa misma relación con el sexo a la hora de mantener una relación en el tiempo. Sorprendente, ¿no?

 

Cada vez más similares, cada vez más distintos

 

¿Sabías que las parejas que viven juntas durante 25 años o más acaban desarrollando un parecido razonable en la forma de su rostro? Las razones podrían deberse, entre otros, a las similitudes en la dieta, el entorno, las aficiones, las costumbres y, por supuesto, el resultado de empatizar con tu inseparable compañero de viaje con el paso de los años.

La cara que nos muestra el matrimonio, en cambio, no puede haber cambiado más con el paso de los años. Lo que antes era fundamental, como proveer seguridad o solidez, en la actualidad ha perdido peso en favor de algo mucho más importante: la realización física y espiritual con tu otra mitad. Ahora más que nunca, esperamos que el matrimonio acabe convirtiéndose en un viaje en busca de la autorrealización y el autodescubrimiento a través de la otra persona.

 

La magia está en las pequeñas cosas

 

Por último, y aunque vivamos en un mundo que posibilita poder premiar el amor con regalos, es importante recordar que, en la mayoría de los casos, son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. Un estudio reciente sobre la psicología del amor entre más de 4.000 adultos encontró que actos cotidianos, tan simples como llevarle a tu pareja el desayuno a la cama o decirle que está irresistible desnuda, pueden hacer mucho más por la relación que regalar una caja de bombones o un ramo de rosas.

 

Referencias

http://blog.ted.com/

http://www.ted.com/talks/helen_fisher_tells_us_why_we_love_cheat

http://www.bbc.co.uk/science/hottopics/love/flirting.shtml

http://www.wsj.com/articles/SB117131067930406235

http://helenfisher.com/

http://www.nytimes.com/2013/05/26/magazine/unexcited-there-may-be-a-pill-for-that.html?_r=0